En el mes del agua hablemos de las precipitaciones

Biodiversidad | Noticias
06 Mar 2019

Se considera a marzo el mes de agua, porque en este mes hay dos fechas conmemorativas de este líquido fundamental para la vida: el 22 de Marzo, Día Mundial del Agua, y el 31 de Marzo, Día Nacional del Agua. Ambas fechas fueron instituidas como una manera de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de su gestión sostenible. Es por esta razón que Aguas Misioneras SE propone, durante este mes, revisar los distintos orígenes que tiene el agua.

¿De dónde proviene el agua dulce destinada al consumo humano y a la agricultura? Una de las respuestas está en las precipitaciones que recibe la tierra, es decir, del agua pluvial.

Si bien la lluvia es la más frecuente de las precipitaciones, no deben olvidarse los otros tipos de precipitaciones: la llovizna, la nieve, el aguanieve y el granizo. Una parte de esa cantidad de agua que se precipita desde la atmósfera, se evapora por acción del sol, vuelve a la atmósfera y, así, se recicla constantemente; es lo que conocemos como Ciclo del Agua.

La precipitación pluvial generalmente se mide en milímetros (mm), que sería el espesor de la lámina de agua que se formaría sobre una superficie plana e impermeable y que equivale a litros de agua por metro cuadrado de terreno (l/m2). El lugar más húmedo del planeta es el municipio de Puerto López, en Colombia, con una precipitación anual de 12.892 mm.

¿Dónde llueve más? En nuestro país, las zonas con mayores precipitaciones son Misiones y el nordeste de Corrientes, donde anualmente llueven, en promedio, alrededor de 1.500 mm. Dentro de nuestra provincia, encontramos las máximas precipitaciones en la zona lindante con el Pepirí Guazú, donde caen más de 1.800 mm por año; sin embargo, en el año 2017, Oberá fue la ciudad más lluviosa, no solo de Misiones sino del país, con 2.709 mm de agua caída. Dejando de lado, por supuesto, las terribles inundaciones que a veces generan estas precipitaciones, debemos decir que Misiones es una provincia bendecida por las mismas, en comparación con otras zonas del país que sufren un importante déficit hídrico.

Es importante tener presente el rol fundamental del agua pluvial, vital para la comunidad agroalimentaria.